![]() |
Félix Sanz Roldán,
Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD): Un militar dócil al frente de las
Fuerzas Armadas
El General de Ejército Félix Sanz Roldán nació en Uclés (Cuenca) el 20 de enero de 1945. Ingresó en la Academia General Militar con la XXI Promoción en julio de 1962, siendo promovido a Teniente de Artillería en julio de 1966.
En el aspecto estrictamente castrense, su experiencia profesional se limita a los destinos poco significativos que tuvo durante sus empleos de oficial y al que, siendo ya Teniente Coronel, ocupó al mando del Grupo de Artillería de Campaña ATP XII de la Brigada Acorazada acuartelada en El Goloso (Madrid). Junto a diversos cursos de escasa relevancia, realizó también el más significativo de Estado Mayor. Su primer destino "funcionarial" fue, ya como Comandante, el de agregado militar adjunto a la Embajada de España en Washington DC. … ((((PASÓ MUCHOS, MUCHOS AÑOS EN EEUU)))) Y con un mínimo bagaje de mando sobre fuerza, Félix Sanz culminó su empleo de Teniente Coronel en otro destino del mismo tipo en la Misión Militar de España ante el Comandante Supremo Aliado de Europa (SACEUR), en Mons (Bélgica).
Encauzado ya definitivamente en esa vía profesional burocrática, durante su empleo de Coronel fue designado jefe la Sección de Tratados Internacionales de la División de Planes y Organización del Estado Mayor del Ejército y, a continuación, jefe de Área de Relaciones con la OTAN/UEO de la Subdirección General de Asuntos Internacionales de la Dirección General de Política de Defensa (DIGENPOL). A partir de ese momento, Félix Sanz se vincula al equipo del Almirante Torrente, quien en junio de 1997 fue nominado por el ministro de Defensa, Eduardo Serra, para ocupar esa misma dirección general sustituyendo a Víctor Suances Pardo, convirtiéndola en la auténtica "cocina" y órgano de mayor influencia sobre el titular del Departamento y, en consecuencia, sobre la propia política de defensa gubernamental.
Ya integrado en el "clan Torrente", y sin que se le puedan reconocer méritos militares o profesionales más significativos, el 13 de marzo de 1998 es ascendido a General de Brigada siendo entonces reconvertido su cargo previo como un nuevo Subdirector General de Planes y Relaciones Internacionales de la DIGENPOL, destino en el que continuó cuando fue promovido a General de División el 8 de junio de 2001.
Se da, pues, la insólita circunstancia de que, cambiado de denominación su destino de coronel, durante dos empleos sucesivos dentro del generalato se mantuvo inconmovible en un puesto de menor rango. Todo un bochorno profesional, digno de figurar en el "Guinness World Records", quizás justificado porque se trataba de la subdirección general mejor retribuida de todo el Ministerio de Defensa.
Con la victoria electoral alcanzada por el PSOE en marzo de 2004, aumentó aún más la influencia política de su amigo Francisco Torrente, quien facilitó la eclosión profesional de Félix Sanz, que hasta aquel momento era un subdirector general más del Ministerio de Defensa, con un perfil de militar gris y "enchufado" en sus servicios centrales gracias a dos circunstancias: su aceptable conocimiento del idioma inglés y, sobre todo, su inquebrantable acomodo ante las directrices de sus superiores.
La impensable carrera militar de Félix Sanz culmina de forma precipitada el 14 de mayo de 2004, cuando el Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero le promueve al empleo de Teniente General y le nombra Director General de Política de Defensa. Acto seguido, el 25 de junio, es nombrado Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y ascendido al correspondiente empleo de General de Ejército, propiciándose en la práctica un inédito salto político desde su responsabilidad propia de un coronel hasta situarle nada menos que al frente de la cúpula de las Fuerzas Armadas.
Esta otra marca de tan escasa permanencia en el empleo de teniente general (menos de un mes y medio), acorde con su capacidad de adulación, sólo ha sido superada por el Jefe del Estado Mayor del Aire, Francisco José García de la Vega, que ascendió de General de División a Teniente General, y de forma simultánea a General del Aire, en el mismo día.
El vertiginoso ascenso de Félix Sanz fue apoyado por otro personaje de gran poder y ascendencia dentro del "círculo socialista de defensa", el actual director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno con rango de secretario de Estado, José Enrique Serrano Martínez, quien, como el propio Félix Sanz, pertenece al clan de Uclés. Considerado en los medios informados como el "Rasputín" del complejo gubernamental de la Moncloa, hasta el punto de haber conseguido formar parte del Consejo de Defensa Nacional, José Enrique Serrano inició su carrera política como Director de Personal del Ministerio de Defensa en 1987, siendo Narcís Serra titular de la cartera, llegando a ocupar también la dirección del Gabinete del presidente Felipe González durante los años en que afloraron los casos más escandalosos de la corrupción socialista (1995-1996), que le salpicaron muy directamente.
La falta de peso específico de Félix Sanz como Jefe de Estado Mayor de la Defensa, sin precedentes en toda la historia de la institución militar, se puso rápidamente de manifiesto cuando en una conferencia que pronuncia en la sede de la representación del Parlamento Europeo en Madrid el 25 de octubre de 2004, se desliza por la misma estela gubernamental de enfrentamiento a los Estados Unidos, calificando de "curiosa" la relación bilateral que Washington mantiene con España y reclamando que se desarrolle con mayor equilibrio. "Mi opinión es que damos mucho y recibimos poco en el plano de los intercambios entre aliados", afirmó el JEMAD. Posteriormente, pidió excusas por esas manifestaciones durante una comparecencia ante la Comisión de Defensa del Senado, poniendo de relieve su arrepentimiento y señalando: "Si hubiera podido borrar de mi intervención aquello, lo hubiera borrado".
No obstante, Félix Sanz ha continuado criticando abiertamente la estrategia militar estadounidense. De hecho, su aportación personal al compendio editado por el Ministerio de Defensa con el título "Panorama Estratégico 2004/2005" (un capítulo de generalidades sobre la conflictividad internacional), no dejó de incluir una larga serie de reticencias y críticas solapadas sobre las operaciones militares de los aliados, a pesar de sus teóricos conocimientos que en función de sus destinos precedentes debiera tener sobre el caso e ignorando la corresponsabilidad de España en las mismas.
Algunas de sus afirmaciones son bien elocuentes al especto: "Los conflictos, como estamos contemplando en Irak y Afganistán, no son tan limpios como hubiéramos podido llegar a creer". "En el área de Oriente Medio, debemos empezar por reconocer que tanto los Estados Unidos como sus aliados han fracasado hasta ahora en la estabilización de Irak". "Un fracaso en Irak significaría un triunfo del terrorismo islámico cuyos efectos no tardarían en hacerse notar con toda su virulencia en el seno de nuestras propias sociedades"... Al margen de que en relación con Venezuela y Cuba sostenga también que están "sometidas a singulares procesos de autoafirmación nacionalista"...
En continuidad con pronunciamientos tan inoportunos, y en relación con la modificación del Estatuto de Cataluña, Félix Sanz declaró durante un desayuno informativo organizado por el Foro de la Nueva Sociedad que "la unidad de España es una preocupación para los militares porque desde que ingresamos en la Academia vivimos por y para España". El JEMAD recalcó: "Qué duda cabe que existe entre los militares un gran interés para que esta España secular que tanta gloria e historia acumula siga siendo patria común e indivisible de todos los españoles". Sin embargo, esta posición no impidió que el propio JEMAD pidiera posteriormente la destitución del Teniente General José Mena Aguado como Jefe de la Fuerza Terrestre, cuando, en relación con el mismo tema estatutario, éste incluyó una valoración sin salirse del marco constitucional en el discurso que pronunció el 6 de enero de 2006 con motivo de la Pascua Militar, en la sede de su mando (antigua Capitanía General de Sevilla).
Con anterioridad (el 11 de octubre de 2005), y respecto a las declaraciones previas realizadas por el JEMAD sobre el mismo tema, el propio ministro de Defensa, José Bono, había advertido: "Sólo faltaría que el ministro de Defensa arrestara a los militares por defender la Constitución". El caso llegó al colmo de la incoherencia cuando Félix Sanz asumió de forma indebida las competencias del JEME, que como JEMAD no le corresponden, para ordenar el arresto del Teniente General Mena, orden que, en todo caso, correspondía exclusivamente al mando superior en la jerarquía del Ejército de Tierra.
Como quiera que José Antonio García González, a la sazón Jefe del Estado Mayor del Ejército, no consideró oportuno arrestar al Teniente General Mena por aquel motivo, en una actitud de firmeza ante las presiones políticas que le honraba como máxima autoridad de su Ejército, el JEMAD no dudó en respaldar su posterior cese, desprestigiándose todavía más en el ámbito corporativo. De hecho, bajo su responsabilidad personal, el Ministerio de Defensa ha propiciado una lamentable persecución sin precedentes contra los altos mandos militares que han puesto de relieve en diversas ocasiones las garantías constitucionales sobre la unidad de España, incluidos varios y prestigiosos miembros del generalato: un extemporáneo "maccarthismo" a la española, sin justificación disciplinaria alguna e impropio del compañerismo que ha presidido la vida castrense.
La desbordante afección político-gubernamental del JEMAD, y también su falta de auténtico carácter militar, quedó perfectamente reflejada en el empalagoso discurso que pronunció al despedir a José Bono como ministro de Defensa, a quien debía su encumbramiento profesional, en una ceremonia inusual celebrada en el patio de la sede ministerial y bautizada como "restauración del rito de despedida". "Nadie ha pronunciado tantas veces 'España' como tú, ni se ha emocionado tanto ante la bandera", le reconoció, recordándole que tras sus dos años de gestión las Fuerzas Armadas "son más respetadas y están mejor dotadas". El emotivo tono y los excesos metafóricos de sus frases más concluyente ("te vas como un buen soldado", "te recordaremos como a un compañero", "está bien cumplida tu misión"...), corroboran ante el observador perspicaz que Félix Sanz, conocido como "Manosblandas" en su entorno más inmediato, es, sobre todo, el paradigma de la docilidad profesional puesto al frente de las Fuerzas Armadas. Algo que, junto a su regusto por la política y la farándula, desmerece sin duda alguna el prestigio de la institución militar.