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¿COMULGAR EN LA MANO?

¿Cuál es su origen? Pablo VI se dejó presionar por algunos de los miembros más afectados de modernismo y relativismo  --cuando no de marxismo--, del clero europeo, para que la autorizara en una actitud abusiva de indisciplina. Y así, la Sagrada Congregación de Ritos concedió el permiso; más tarde, el Papa suspendió tal concesión, pero ya no logró impedir su extensión ni cortar los abusos. Tal era su falta de autoridad y la indisciplina y desobediencia que cundía por doquier.
Con la Comunión en la mano ha disminuido el sentido de lo sagrado, al someter lo más Santo  --el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Jesucristo presente verdadero y real en la Sagrada Forma--  a los sentidos, en concreto al más tosco, el del tacto, procurando de manera subrepticia humanizar lo divino, naturalizando lo sobrenatural.

La beata Sor Teresa de Calcuta manifestó que era el peor mal que padecía el mundo.

Santo Tomás de Aquino dijo, ya en sus días, que toda cosa que entre en contacto con el Cuerpo de Nuestro Señor debe estar consagrada, como las manos del sacerdote, y que a nadie más le era lícito tocarlo.

A la Beata Sor Guadalupe (guatemalteca), Jesucristo mismo le advirtió en una aparición el 9 de Diciembre de 1982: “Mis hijos los sacerdotes han abandonado mi Doctrina, han dejado que mujeres, monjas y seglares toquen mi Sacratísimo Cuerpo, sabiendo que esto es un gravísimo pecado, porque nadie, nadie puede tocar mi cuerpo si no está consagrado, si no es sacerdote”.

Por el P. Pío